Una ventana corrediza se descuadra por cuatro causas, casi siempre combinadas: perfil de calibre insuficiente que cede con el peso del vidrio, medidas mal tomadas que obligaron a forzar el marco, instalación sin nivel ni plomo, y ruedas vencidas que dejan caer la hoja. La buena noticia: las cuatro se previenen antes de instalar.
Causa 1: el perfil cedió
El zócalo inferior carga el vidrio sobre las ruedas. Si su pared es de 0,6–0,7 mm, con el tiempo flecta: la hoja baja de un lado, roza el sillar y deja de cerrar contra la jamba. Es la falla clásica del perfil barato y no tiene arreglo — solo reemplazo. Por eso el calibre es la decisión más importante de la compra.
Causa 2: el vano mintió
Si se midió una sola vez y el muro venía barrigón o fuera de escuadra, el marco se instaló forzado. Un marco en tensión trabaja torcido desde el día uno. La prevención está en medir el vano correctamente: tres medidas por lado y diagonales verificadas — vea la guía de medición.
Causa 3: se instaló sin nivel
Marco desnivelado significa rieles inclinados: la hoja “se va sola” hacia un lado y golpea siempre el mismo punto. Nivel y plomo en la instalación no son opcionales.
Causa 4: las ruedas se vencieron
Las ruedas son consumible. Cuando la hoja pesa más de lo que la rueda soporta —vidrio más grueso del especificado, o rueda económica— se aplastan y la hoja cae. Especifique la rueda según el peso real de la hoja.
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